Un viaje no tan astral
No puedo recordar cuántas pequeñas experiencias de parálisis del sueño he tenido últimamente, tal vez muchas, tal vez pocas pero todas tan iguales a las anteriores que sus detalles ya han desaparecido de mi memoria porque desde hace mucho tiempo la pesadilla del despertar no era una preocupación para mí , sin embargo aquella semana había estado durmiendo pocas horas y un día cuando menos lo esperaba mi cerebro se desconectaba del cuerpo y me dejaba allí … paralizado. Lo diferente de otras experiencias es que esta vez estaba dormido boca abajo con los brazos debajo de la almohada e inmóvil cuando de pronto pude tener esa sensación que solo había tenido un par de veces hace muchos años atrás : sentir que me elevaba lentamente hasta quizás “flotar” un metro por encima de mi propio cuerpo.
Ahora reparo en que probablemente exista un denominador común en estas tres veces que he tenido esta sensación de levitar y es que he estado durmiendo boca abajo. Las veces anteriores reconozco que tenía miedo y permanecía con los ojos cerrados pero esta vez decidí dar una mirada para experimentar lo que los turistas astrales experimentan al verse a sí mismos pero no pude porque al parecer me encontraba levitando con todo y almohada porque era lo único que podía ver. Imagino que en mis “viajes astrales” está permitido llevar equipaje.
Ahora que he sido más consciente durante este episodio creo entender a los creyentes en lo “sobrenatural” que califican estas experiencias como parte de un desdoblamiento o viaje astral o proyección astral o como esté de moda llamarlo. Y es que de verdad es impresionante pero no debemos olvidar que por más impactante, impresionante o escalofriante que parezca no es motivo para inmediatamente pensar en lo “paranormal”.
Aunque no hubo ninguna sensación que pudiera calificar como “salir de mi cuerpo” – imagino que algunos fanáticos de lo “paranormal” van a descalificar esta experiencia como un desdoblamiento – imagino que de haber podido “ver” mi propio cuerpo habría confundido más a mi cerebro como para hacerme sentir que de verdad me había desdoblado.
Luego de eso, pasé a un sueño lúcido, lo extraño es que no me costó permanecer dentro de este sueño donde me encontraba de noche en el patio tenuemente iluminado de un edificio abandonado rodeado de muebles de oficina inservibles. No, la escena no daba miedo por el contrario estaba completamente tranquilo y estando consciente de que se trataba de un sueño lúcido hice lo que siempre hago : volar, volar por encima de todos esos objetos en vuelos cortos porque aparentemente el reconocer que estaba volando era suficiente para devolverme a tierra y de tantos vuelos me acerqué al edificio y vi entre las ventanas sucias a una persona desconocida trabajando en su escritorio bajo la luz blanca de una lámpara. Yo lo ví, pero él no me vió , intenté subir al siguiente piso pero no había nadie y unos pisos más arriba vi a otra persona similar a la que vi en el primero luego intenté subir más pero ya no pude más y en algún momento el sueño terminó y “volví” a mi cuarto , boca abajo y en un par de intentos conseguí recuperar la movilidad.
Pero por más fascinante que haya parecido esta experiencia, tengo la seguridad de que nunca abandoné mi cuarto , ni siguiera me elevé unos centímetros por encima de la cama. Nuestro cerebro es increible, siempre tratando de darle sentido a la realidad que nos rodea y algunas veces – cansado o estresado – se confunde. Si Ud. pagó por un pasaje para “viajar astralmente” pida la devolución de su dinero … probablemente nunca “despegó” del aeropuerto de la cama.
Imagen : The Astral Journey Begins by Desirée Delgado según licencia.

